por Luana Centorame
Compartir

Introducción
En los últimos años, la viticultura se enfrenta a un reto cada vez más complejo: producir vinos de alta calidad de forma eficiente, sostenible y coherente con las demandas del mercado, reduciendo al mismo tiempo el elemento de subjetividad en las decisiones agronómicas. En este contexto, las tecnologías de agricultura de precisión representan una herramienta clave para leer y gestionar la variabilidad natural del viñedo.
Entre las soluciones digitales disponibles actualmente, el uso de mapas de vigor con drones permite transformar la información agronómica en operaciones de campo. Este enfoque abre nuevas posibilidades, incluso para una fase tradicionalmente manual y subjetiva como la vendimia selectiva, permitiendo pasar de una selección basada en la experiencia visual a una recolección guiada por datos objetivos y espacializados.
El estudio de caso presentado en este artículo muestra cómo la integración de la teledetección, la zonificación del viñedo y la gestión diferenciada de la vendimia puede conducir a la producción de vinos distintos, cada uno expresión de las diferentes condiciones vegetativo-productivas del viñedo.
El caso de la Granja Cinciano
En la zona del Chianti Classico DOCG se encuentra la finca Cinciano. El viñedo de la finca se extiende a lo largo de 28 hectáreas y está dominado por la vid Sangiovese, que cubre aproximadamente el 90% de toda la superficie del viñedo. Las parcelas, aunque situadas en una zona bastante concentrada, se caracterizan por una fuerte variabilidad de suelos y altitud. De hecho, se pueden identificar suelos con un fuerte componente margoso a 150 m sobre el nivel del mar, pasando después a suelos ricos en marga y arcilla en la parte central, hasta 360 m sobre el nivel del mar, donde también hay un buen componente arenoso.
De la selección manual a la automatizada
En el pasado, las uvas para la producción del Chianti Classico «Gran Selezione » se recolectaban mediante una selección visual de los mejores racimos. Obviamente, este método también conlleva variabilidad debido a los parámetros subjetivos de evaluación de quienes realizan la vendimia. Para que la evaluación sea objetiva, se pueden relacionar el índice de vigor, la carga de producción y las características cuanti-cualitativas de las uvas.
En el estudio de caso que presentamos hoy, se utilizó un dron DJI Mavic Multiespectral para realizar prospecciones aéreas a fin de obtener imágenes RGB (color verdadero) y multiespectrales del viñedo examinado. Utilizando un software de fotogrametría, fue posible construir el ortomosaico del campo a partir del cual extraer mapas basados en índices de vegetación. En concreto, se creó un mapa basado en el índice NDVI y el mapa de zonificación relativa considerando 3 zonas homogéneas (vigor alto, medio y bajo). La evolución de los datos, del bruto al mapa, se presenta en la Figura 1.

Fig.1: Protocolo de tratamiento de imágenes: de ortomosaico RGB a mapa NDVI para generar zonas homogéneas (verde=vigor alto; amarillo=vigor medio; rojo=vigor bajo).
La zonificación es fundamental para seleccionar las zonas en las que muestrear las uvas. En concreto, se identificaron 9 puntos de muestreo (Figura 2), es decir, 3 puntos por cada zona homogénea mostrada en la figura. En cada punto se realizaron los siguientes muestreos:
1) escaneado 3D de la planta de vid mediante iAgro;
2) pesaje y recuento de los racimos por planta;
3) análisis de las muestras en un laboratorio acreditado.

Fig.2: Muestreo de uvas según la zonificación.
La app iAgro crea el gemelo digital de la planta o porción de la hilera y mide los principales parámetros biométricos del dosel: altura, grosor y volumen del dosel, LAI (índice de área foliar), TRV (volumen de la hilera de árboles) y LWA (área de la pared foliar). Con estos datos, también se calcula la dosis óptima de mezcla fitosanitaria.
Para cada planta seleccionada, se contaron los racimos, se pesaron y se analizaron para evaluar una serie de parámetros: peso medio de las bayas, relación orujo/zumo, concentración de azúcar, acidez total, pH, ácido málico, nitrógeno fácilmente asimilable (APA), potencial de extractabilidad de antocianos a pH 1, antocianos extraíbles a pH 3,2 y porcentaje de antocianos extraíbles, índice de fenol y porcentaje de taninos en las semillas.
Vendimia selectiva
Para obtener el Chianti Classico «Gran Selezione», se recolectaron los mejores racimos de zonas caracterizadas por un vigor bajo (en rojo). Por mejores racimos entendemos racimos escasos, medianos y pequeños, sin moho, podredumbre, bayas no invasivas ni quemaduras por calor. En una segunda pasada, se cosecharon los racimos restantes en las zonas rojas. En la tercera pasada, se cosecharon los racimos de las zonas de alto vigor (en verde). La figura 3 muestra el esquema de recolección utilizado durante la cosecha con tractor.

Fig.3: Esquema de recolección: zonas de vigor medio-bajo en rojo, zonas de vigor alto en verde.
Es importante especificar que los 3 lotes cosechados se utilizaron para producir 3 vinos diferentes. Para no influir en las propiedades de las uvas, cada proceso de vinificación se realizó de la misma manera: misma cepa de levaduras seleccionadas, mismas adiciones de activadores, nutrientes y aditivos enológicos.
Resultados: comparación de uvas y vinos
Si observamos los datos del muestreo de uvas, es evidente cómo las distintas zonas de vigor del viñedo producen uvas con características muy diferentes (Figura 4). Las zonas de vigor alto presentan una mayor carga productiva, con racimos y uvas más grandes por término medio y una relación orujo/zumo más baja. Estas condiciones se reflejan directamente en la composición de las uvas, lo que da lugar a valores más bajos de azúcar y acidez total. A medida que se avanza hacia zonas de vigor medio-bajo, disminuye la producción pero aumenta la concentración de los principales parámetros de calidad. Otro aspecto relevante se refiere al ácido málico, que está presente en mayor cantidad en las plantas más vigorosas. Esto está relacionado principalmente con el microclima del racimo: en las zonas de vigor alto, el follaje más desarrollado protege las bayas de la luz solar directa y de las altas temperaturas, lo que ralentiza la degradación del ácido málico en comparación con las zonas más expuestas. Por último, en las zonas de bajo vigor, hay una mayor concentración de compuestos fenólicos.

Fig.4: Mapas de los principales parámetros cuantitativos (rendimiento por hectárea, número de racimos, rendimiento de racimos) y cualitativos (azúcares, acidez total, antocianos).
En cuanto a los vinos obtenidos de los 3 lotes de cosecha (Tabla 1), la primera diferencia evidente se refiere a la producción de uva por hectárea, que es claramente superior en la zona de vigor alto, mientras que es similar en los otros dos lotes. Sin embargo, hay una diferencia significativa en el rendimiento vinícola, que sigue una escala clara: 71% en la zona de vigor alto, 64% en la zona de vigor medio-bajo (racimos seleccionados «Gran Selezione») y 56% en la zona de vigor medio-bajo. La diferencia entre estas últimas está relacionada sobre todo con el estado sanitario de las uvas, que, en la selección de los mejores racimos, no presentaban marchitamiento ni quemaduras solares.
En cuanto a la acidez, se observa una tendencia opuesta a la del vigor: la acidez total más baja se registra en el vino elaborado con uvas cosechadas en zonas de vigor alto. La mayor acidez en las zonas de vigor bajo se debe al efecto de concentración causado por la pérdida de agua debida a las altas temperaturas estivales. Esto afectó tanto al aumento del grado alcohólico como al componente ácido. En cambio, el pH permanece sustancialmente estable. La acidez volátil es menor en la Gran Selezione debido al mejor estado sanitario de las uvas, mientras que el ácido málico es mayor, lo que confirma lo observado durante el muestreo.
En cuanto a los azúcares, son más bajos en las zonas de vigor alto y más altos en las de vigor bajo (menos uvas pero más concentración de azúcar).

Tab. 1: Resultados de los análisis de los vinos obtenidos mediante vendimia selectiva.
Los vinos elaborados a partir de las uvas residuales de las zonas de vigor bajo-medio tienen una estructura y suavidad importantes y equilibradas, con buena acidez y una graduación alcohólica muy elevada, muy superior a la del mercado vinícola actual. En cambio, los vinos elaborados con uvas de zonas de vigor alto tienen un perfil más vertical, con una estructura menos preponderante que deja espacio al componente ácido, aromas afrutados y una graduación alcohólica más baja. Por último, el «Gran Selezione» se sitúa entre los dos vinos anteriores, demostrando que las uvas sanas cosechadas en zonas de vigor bajo-medio dan un perfil sensorial equilibrado, a expensas de la cantidad.
Conclusiones
Este estudio de caso muestra cómo los mapas de vigor realizados con drones pueden utilizarse de forma práctica para guiar una vendimia selectiva, haciéndola más objetiva y fácilmente aplicable sobre el terreno. Los resultados confirman que la variabilidad del viñedo se refleja directamente en la calidad de las uvas y los vinos, lo que permite obtener lotes sensorialmente distintos de la misma parcela. En particular, las uvas sanas de las zonas de vigor medio-bajo dieron al vino un perfil más equilibrado, mientras que las demás zonas expresaron perfiles diferentes y complementarios.
En definitiva, la integración de los datos de los drones y la gestión operativa de la cosecha representa un paso concreto hacia una viticultura más eficiente y basada en datos. La variabilidad del campo ya no es un obstáculo, sino un recurso que hay que aprovechar.